La clase de Karate para principiantes empezó hace apenas unos minutos, y durante el calentamiento aprovecho para conversar con algunos de los padres que están viendo la clase. Me siento junto a una pareja cuyo hijo de siete años lleva unos 9 meses en el dojo (escuela de Karate) y les pregunto: "¿Cómo va Jeremy?". La mamá me mira y dice: "Le va muy bien", a lo que el papá agrega: "Sí, le va de maravilla, es un niño completamente diferente, ¡gracias!".
Seguimos conversando unos minutos más, luego fui a hablar con otros padres y me dio mucho gusto recibir noticias igual de positivas. Al regresar a la clase en curso, la frase "completamente diferente" seguía resonando en mis oídos. Supongo que me fascinaba la idea de cómo somos capaces de cambiarnos a nosotros mismos, nuestros hábitos, nuestras acciones e incluso nuestro estado de ánimo. He visto transformaciones parecidas a todas las edades, incluso en adultos. Muchos recuperan cierta vitalidad que estaba perdida o dormida desde hacía años; otros aumentan su confianza, su capacidad física, su claridad mental e incluso encuentran un renovado sentido de propósito. Es algo digno de ver.
Mientras pensaba en cuánto pueden mejorar las personas, me acordé de la otra cara de la moneda. Cuántas veces me he encontrado con alguien, o incluso me he sorprendido a mí mismo diciendo: "Bueno, yo soy así" o "Así soy yo". Como si mis hábitos y mi personalidad estuvieran tallados en piedra y nunca pudiera cambiarlos.
Repasando uno de "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva" de Stephen Covey, hace poco les comenté a nuestros alumnos que deberían tratar de no encerrarse en una caja mental. Lo que quise decir es que a menudo manejamos nuestra vida con frases como: "Tengo que", "No puedo" o "No soy bueno para". Cuando hacemos eso, nos metemos en una caja cerrada de la que no podemos salir. En cambio, si cambiamos nuestro lenguaje a: "Elijo", "¿Cómo puedo?", "¿Qué necesitaría para…?", nos damos cuenta de que podemos tener el control total de nosotros mismos y de nuestro futuro… si así lo elegimos.
Entonces, igual que Jeremy, ¿podría usted convertirse en alguien "completamente diferente", para bien? ¿Qué haría falta? Y cada vez que sienta la tentación de excusarse diciendo: "Bueno, yo soy así", complételo con este pensamiento: "sí, así soy hoy… pero mañana elijo ser mejor, elijo ser más positivo, elijo ser más responsable, elijo ser más disciplinado… elijo ser más feliz". Y así será.
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Sensei Willy Strohmeier fundó Colorado Karate Club en 2005 y desde entonces enseña karate Shotokan tradicional a niños y adultos en Brighton y Westminster, Colorado. Escribe una columna mensual para The Brighton Buzz.
