Hace algunos años, mi hija y yo estábamos entrenando para competir en el Campeonato Nacional de Karate de Estados Unidos. Mi hija era adolescente, mientras que yo me acercaba al ocaso de mis días de competidor. Para entonces llevaba décadas compitiendo con éxito; había llegado a formar parte de la Selección Peruana de Karate y, muchos años después, también de la Selección de Karate de Estados Unidos.
Por alguna razón, yo creía que sabía de lo que hablaba cuando entrenaba a mi hija. Pero, ¿ya mencioné que era adolescente? Exacto: cada vez que le daba una indicación, recibía una mirada de fastidio, algunos resoplidos, y mis indicaciones eran casi siempre ignoradas. Quería decirle: "Oye, yo sé lo que hago, ¿por qué me peleas todo lo que digo?". Pero lo pensé mejor; sabía que por ese camino no iba a llegar a ningún lado. En cambio, le pedí a otro instructor, a quien ella tenía en alta estima, que hiciera de mi "traductor". Sin que mi hija lo supiera, le pedí que la entrenara simplemente transmitiéndole mis indicaciones. Increíblemente, ahora sí recibía las correcciones con gusto; escuchaba y aplicaba feliz mis consejos… siempre y cuando no vinieran de "papá".
A menudo les cuento esta historia a los padres que vienen a preguntarme por qué sus hijos le hacen caso al "Sensei" (a mí), pero no a ellos, aunque todos estamos diciendo lo mismo. Les digo que no lo tomen como algo personal: muchos niños simplemente necesitan escuchar el mensaje de un tercero para que de verdad les llegue. Cuando los niños, los jóvenes o incluso los adultos encuentran un buen modelo a seguir (aparte de sus padres), alguien en quien pueden confiar, estamos mucho más dispuestos a escuchar y aprender de esa persona.
Pruebe esta técnica cuando encuentre resistencia en su hijo. Busque a un tercero, alguien a quien el niño admire, para que le transmita la información, y verá cómo ocurre la magia. Dicen que se necesita un pueblo entero para criar a un niño; yo creo que se necesitan padres comprometidos y buenos modelos a seguir que lo ayuden a uno en el camino.

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Sensei Willy Strohmeier fundó Colorado Karate Club en 2005 y desde entonces enseña karate Shotokan tradicional a niños y adultos en Brighton y Westminster, Colorado. Escribe una columna mensual para The Brighton Buzz.
