Es uno de mis momentos favoritos del día: los alumnos de mi primera clase de Karate empiezan a llegar a la escuela, la clase de Pre-Karate, y nuestros niños de tres, cuatro y cinco años van tomando su lugar en el tatami. Antes de que empiece la clase, entro unos minutos antes para conversar con los alumnos y enterarme de cómo les fue en el día. Siempre están muy emocionados por contármelo todo.
Hoy, el primero en levantar la mano fue Mark, un niño de cinco años muy vivaz y de ojos brillantes. Me llama emocionado: “Sensei, Sensei…”, le presto atención y le digo: “¿Sí, Mark?” Me empieza a contar sobre el último juego que ha estado jugando en el teléfono de su abuelita, un juego de dispararles a extraterrestres. Habla tan rápido que me cuesta seguirle el ritmo. Los ojos de Mark brillan de emoción mientras me cuenta cómo les disparó a los extraterrestres y cómo los esquivó.
Mientras lo escuchaba, me descubrí compartiendo su alegría solo por su puro entusiasmo. Por alguna razón eso se me quedó grabado y, esa noche, después de las clases, pensé en lo feliz que él estaba de ser escuchado y en lo feliz que estaba yo de escucharlo. También pensé en todas mis interacciones diarias, y en cómo me siento cuando alguien me escucha con atención… o, al contrario, cómo me siento cuando alguien no lo hace.
Para un niño, y en realidad también para los adultos, ser escuchado le da confianza y autoestima; le dice que lo que tiene que decir nos importa, que lo valoramos y que es importante para nosotros. Sin embargo, al contrario de lo que la mayoría cree, escuchar no es tan fácil; requiere trabajo y práctica. Así que quise compartir con usted algunos consejos para ayudarnos a todos a escuchar mejor. Espero que los ponga en práctica.
- Absténgase de dar consejos: la mayoría de las personas no están pidiendo consejos, solo quieren ser escuchadas. Dar consejos implica juzgar, y a todos nos molesta que nos juzguen.
- Deje de pensar en lo que va a decir después: Todos lo hemos hecho; la persona todavía está hablando y nosotros ya estamos pensando en nuestra respuesta. Deténgase ahí mismo y simplemente sumérjase en lo que la otra persona está tratando de decirle.
- Evite la respuesta de “Yo también”: Mantenga el enfoque en la otra persona. Siempre queremos que el mundo y las conversaciones giren en torno a “mí”, pero evite meter el “yo” en la conversación. Se trata de la otra persona, así que mantenga las cosas así.
- Interésese sinceramente en la otra persona: trate de entender de verdad lo que piensa y siente mientras habla. Atrévase a que le importe.
Hacer el esfuerzo y tomarse el tiempo para escuchar es uno de los mejores regalos que podemos compartir con quienes nos rodean. Cuando alguien le habla, le está diciendo que usted es lo bastante importante para esa persona como para compartir sus experiencias con usted. Así que tómese el tiempo hoy y regálele a alguien toda su atención. Los dos se beneficiarán.
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Sensei Willy Strohmeier fundó Colorado Karate Club en 2005 y desde entonces enseña karate Shotokan tradicional a niños y adultos en Brighton y Westminster, Colorado. Escribe una columna mensual para The Brighton Buzz.
