El pequeño Jimmy es un niño de 6 años con muchísima energía en nuestra clase de Karate para principiantes: siempre sonriente, con una gran actitud y muy amable. Siempre está feliz de estar en clase y me encanta tenerlo ahí entrenando. Sin embargo, el pobre Jimmy se distrae con muchísima facilidad. No sé si está soñando despierto o si simplemente algo más a su alrededor se roba su atención. El alumno de al lado, las luces del techo, el espejo, que un lado del cinturón está más largo que el otro, etc., etc.
La gente a menudo se pregunta por qué algunos niños no logran concentrarse; tienen tanta energía, pero parece que se va para todos lados y para ninguno. Creo que podríamos mirarnos a nosotros mismos para encontrar la respuesta. Hace un tiempo, algunas grandes mentes inventaron la idea de hacer varias tareas a la vez (multitasking): ¡contratas a un empleado que puede hacer el trabajo de tres al mismo tiempo! Brillante, pensamos, y todos nos lo creímos. Recuerdo haber puesto "capacidad para realizar varias tareas a la vez" en mi currículum.
La realidad es que no solo bajó la calidad de nuestro trabajo, sino que también perdimos la capacidad de enfocarnos en una sola tarea. Creímos que podíamos hacer muchas cosas a la vez, pero en cambio nuestra capacidad de atención se desplomó. Incluso ahora, a veces me encuentro trabajando en algo y de pronto me descarrila una alerta del teléfono, alguien que toca la puerta o incluso un pensamiento pasajero sobre algo que olvidé hacer ayer. Veinte minutos después, ya olvidé qué estaba haciendo en primer lugar.
Cuando le pregunté a mi clase de Karate si a veces se distraían, muchos negaron con la cabeza y dijeron "no", como si distraerse fuera algo terrible. Pero un par de ellos dijeron "sí", y yo les di la razón y les dije que todos nos distraemos, que es normal. Digamos que estamos haciendo patadas altas y el alumno de al lado se resbala y cae al piso con un ruido fuerte. Por supuesto que eso va a distraer su entrenamiento, pero después de ayudarlo a levantarse y asegurarse de que está bien, lo que tenemos que hacer es VOLVER A ENFOCARNOS. Las distracciones van a ocurrir, eso está garantizado, pero si somos conscientes de ellas, tenemos la capacidad de decir: "no te distraigas, es hora de volver a enfocarte". Cuando lo hacemos una y otra vez, se convierte en un hábito, y nuestra capacidad de concentración aumenta exponencialmente.
En cuanto a Jimmy, todavía se distrae de vez en cuando, pero está empezando a aprender a volver a enfocarse. Su papá me contó hace poco que su maestra en la escuela notó una gran mejora en la calidad de su trabajo, y que su atención en clase ha mejorado. Incluso está ayudando a otros alumnos a estar más enfocados. Roma no se construyó en un día, pero me gusta pensar que estamos poniendo los cimientos, un alumno a la vez, un día a la vez.
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Sensei Willy Strohmeier fundó Colorado Karate Club en 2005 y desde entonces enseña karate Shotokan tradicional a niños y adultos en Brighton y Westminster, Colorado. Escribe una columna mensual para The Brighton Buzz.
