
Cuando llego a la escuela de Karate, los alumnos van entrando para sus clases. Uno de mis alumnos pequeños, Lincoln, entra con su mamá y nos saludamos; camina hacia mí con una postal en la mano y me dice: “Tome, Sensei...” En la postal había escrito: “Gracias por enseñarme, me encanta el Karate. Con cariño, Lincoln”, junto con un monigote haciendo Karate. Me conmovió y me hizo muy feliz recibir este regalo tan bonito e inesperado.
Recibo notas parecidas, dibujos y hasta juguetes especiales de mis alumnos. Una vez, un niño de tres años me regaló sus llaves de juguete, que hacían sonidos musicales. Me sentí honrado pero un poco confundido; su mamá me explicó que era su juguete favorito y que él quería que yo lo tuviera.
Me conmueven mucho la generosidad y la gratitud de mis alumnos, y me hacen reflexionar sobre el efecto tan positivo que tienen en mí estos pequeños regalos llenos de cariño. Sé que mi actitud, mi autoestima y mi ánimo recibieron un buen empujón gracias a la postal de Lincoln. También me hizo pensar en todas las personas en las que podría influir de manera positiva si de verdad les expresara mi gratitud de una forma concreta.
Aunque la mayoría de nosotros tenemos la cortesía de decir “gracias”, piense en cuánto más considerado es darle a alguien una nota, poner por escrito lo mucho que lo aprecia. No hablo de salir a comprar una tarjeta de felicitación, no; la mayoría de mis notas de “Gracias” son hojas arrancadas de cuadernos escolares. De hecho, nunca me había fijado en qué estaban escritas hasta ahora. Lo que importa es lo que dice el papel.
Alguien dijo una vez que la gratitud es reconocer que alguien ha hecho por nosotros algo que no podríamos haber hecho solos. La nota de Lincoln me lo recordó, y también que debo ser más proactivo en mostrar mi gratitud a los demás. Toma solo unos minutos, pero puede cambiarle la vida a una persona o, por lo menos, el día.
Gracias a todas nuestras familias de Colorado Karate Club por su constante apoyo y confianza.
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Sensei Willy Strohmeier fundó Colorado Karate Club en 2005 y desde entonces enseña karate Shotokan tradicional a niños y adultos en Brighton y Westminster, Colorado. Escribe una columna mensual para The Brighton Buzz.
