“Mi nota de matemáticas bajó a una ‘C’, pero es que la profesora no explicaba nada”, exclama un niño a otro. “Así es”, continúa el amigo que está sentado cerca, “esa profesora no hace bien su trabajo”.
Mientras escuchaba la conversación, pensé en cuántas veces he oído historias de lamento parecidas en todos los niveles: “Llegué tarde, pero fue por el tráfico.” “No cumplí con la fecha de entrega, pero fue porque mi compañero de trabajo no hizo su parte.” “Los tiempos están difíciles, pero es culpa del presidente anterior, del gobernador, del alcalde, del jefe, del gerente general, del compañero de trabajo, etc.”
Supongo que, como un instinto de supervivencia, tratamos de evitar que nos culpen cuando algo no sale bien. Pero al hacerlo, admitimos que nunca fuimos capaces de hacerlo mejor. Algo o alguien allá afuera estaba, y está, realmente a cargo de mi éxito (o de mi fracaso), y si fracaso, ¡es su culpa!
Por otro lado, en su libro Extreme Ownership (Responsabilidad extrema), uno de mis favoritos recientes, el excomandante de los Navy SEAL Jocko Willink afirma que uno debe “hacerse dueño de todo lo que hay en su mundo”.
Uno debe ser verdadera y finalmente responsable de cada éxito y de cada fracaso. No hay nadie más a quien culpar. Uno debe hacerse cargo de todo lo que afecta la misión y desarrollar un plan para ganar. Eso es responsabilidad extrema. (Ahora deténgase y vuelva a leer eso.)
Imagine si su empleado, su hijo, su compañero de trabajo y, sí, incluso nuestros políticos asumieran responsabilidad extrema por todo lo que está a su alcance. ¿Y si usted también lo hiciera?
Intente practicar la responsabilidad extrema en todo lo que hace. Por ejemplo, incluso nuestros alumnos principiantes de Karate más pequeños saben que hay 3 reglas generales en el dojo:
- Prontitud (Hacer las cosas de inmediato y rápido),
- Sin quejas (Nada de quejarse, lamentarse ni refunfuñar en ningún momento),
- Sin excusas (Dar lo mejor de uno, prepararse bien, ejecutar y hacerse responsable del resultado).
Creemos que inculcar en nuestros alumnos una mentalidad sin excusas (responsabilidad extrema) los hace estar más enfocados en las soluciones y con menos probabilidades de convertirse en víctimas de las circunstancias.
Así que la próxima vez que sienta la tentación de echarle la culpa a otro y decir “no fue mi culpa”, “no es mi trabajo”, o de poner una excusa por cualquier cosa, grande o pequeña, deténgase y hágase cargo de todo. Le sorprenderá lo poderoso que se siente tomar por fin el control de su futuro y de su éxito.
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Sensei Willy Strohmeier fundó Colorado Karate Club en 2005 y desde entonces enseña karate Shotokan tradicional a niños y adultos en Brighton y Westminster, Colorado. Escribe una columna mensual para The Brighton Buzz.
