Hace poco estaba conversando con un amigo sobre sus entrenamientos (o la falta de ellos). Entonces me dijo: “No sé, es que últimamente no estoy motivado…” Me quedé ahí sentado sin decir nada, y simplemente lo miré entrecerrando un poco los ojos... Sabiendo lo que yo estaba pensando, continuó: “Sí, ya sé, ya sé… la motivación no basta, ¡es la disciplina! Tengo que arrastrarme al gimnasio, aunque a veces no tenga ganas.”
“Así es”, le dije, “*es la disciplina*. La motivación lo pone en marcha, la disciplina lo hace crecer.”
Soy un gran admirador de la motivación y del pensamiento positivo; incluso tengo una gran colección de audiolibros motivacionales que me ayudan a empezar el día con el pie derecho. Pero, por otro lado, también sé que la motivación se apaga rápido, y muchos propósitos se abandonan tan rápido como empezaron. Sin duda, es la disciplina la que lleva a toda persona exitosa a alcanzar sus metas.
Cualquier atleta de verdad sabe que no hay mucha emoción en las interminables repeticiones de ejercicios y en las agotadoras horas de acondicionamiento físico. Los dueños de negocios también conocen lo tedioso que es pagar cuentas e impuestos y estar al día con las regulaciones del gobierno. Del mismo modo, el estudiante que se queda despierto hasta tarde estudiando para aprobar quizás no esté muy entusiasmado con la tarea. Todos ellos lo hacen porque saben que es lo que tienen que hacer para alcanzar sus metas. Han calculado el costo y están dispuestos a hacer lo necesario. Incluso cuando es difícil.
Me gusta pensar en la motivación y la disciplina como dos partes necesarias de un motor. La motivación es el sistema de encendido. Arranca el motor y le da la primera gran chispa. Después, un sistema bien afinado (disciplinado) toma el control y mantiene el motor andando.
Así que sí, motívese, encienda la chispa, entusiásmese con sus metas y póngalas en marcha; pero, sobre todo, propóngase ser constante, ser imparable y llegar a ser muy disciplinado en su manera de hacer las cosas, incluso en las cosas pequeñas. Adquirir el hábito de la disciplina toma tiempo y práctica. Cualquiera puede motivarse, pero solo unos pocos se mantendrán disciplinados a largo plazo. ¡Espero que usted sea uno de ellos!
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Sensei Willy Strohmeier fundó Colorado Karate Club en 2005 y desde entonces enseña karate Shotokan tradicional a niños y adultos en Brighton y Westminster, Colorado. Escribe una columna mensual para The Brighton Buzz.
