En 2019, después de casi 20 años desde la última vez que pisé Lima, Perú, tuve la oportunidad de volver a visitar algunos de mis antiguos barrios, amigos y familiares.
Una de mis visitas obligatorias fue ir a ver a mi Sensei, mi maestro de Karate desde que era muy pequeño. Luis Chiock Wong, hijo de inmigrantes chinos, empezó a entrenar Kung Fu de niño en la comunidad china. Más tarde aprendió Judo y Karate, y luego enseñó Karate durante varias décadas; integró la Selección Nacional de Karate del Perú en los años 70 como competidor, y fue su entrenador en los 80.
Volver a ver a mi Sensei me dio una sensación increíble de plenitud y de gratitud por todo lo que este hombre ha hecho por mí. Fue una gran visita en la que pude preguntarle sobre sus inicios en el Karate, sus experiencias y, por fin, preguntarle por qué dejó de entrenar y de enseñar… Lo cual quizás sea tema de un artículo futuro.
La palabra Sensei, que significa “maestro”, se traduce literalmente como “el que ha venido antes”. Los japoneses la usan para referirse a profesores de colegio, abogados, médicos y otras figuras de autoridad. Para los artistas marciales, sin embargo, Sensei significa mucho más. Yo siempre vi a mi Sensei como un mentor, alguien que siempre buscaba lo mejor para mí. Podía ser estricto y exigente, y nunca celebraba la mediocridad. Algunos incluso considerarían duras algunas cosas que hacía o decía (o no decía), pero todo tenía un propósito: forjar personas de voluntad firme, resilientes y con empuje, a la vez que inculcaba en el alumno un fuerte sentido de la justicia y del honor.
Al volver a verlo después de tantos años, y siendo yo ahora Sensei de una nueva generación de karatekas, me pregunté si él se daba cuenta del todo del impacto que ha tenido en personas que nunca conocerá, en un país lejano. Cuántos jóvenes alumnos de Karate, sin saberlo, tienen con él una deuda de gratitud por lo que me enseñó a mí. Del mismo modo, quizás yo nunca sepa a quién ni cómo tocarán mi enseñanza y mi guía con los años. Solo espero que sigan fluyendo y multiplicándose a lo largo de muchas generaciones.
Pero esto no es solo para las artes marciales. Si usted tiene algo que ofrecer, conocimiento y experiencia en cualquier tema, bien puede ser un Sensei a su manera. Usted ya ha pasado por ahí, y esa experiencia puede ayudar a otros que vendrán después. No deje que su luz muera con usted; en esta generación, permita que la lleven adelante quienes llegan ahora y quienes vendrán después. Quizás usted nunca sepa el impacto tan grande que puede tener en las generaciones futuras, pero ellas sí lo sabrán. Y en ellas, su recuerdo y su luz seguirán viviendo.
Dedicado a mi Sensei, Luis Chiock Wong
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Sensei Willy Strohmeier fundó Colorado Karate Club en 2005 y desde entonces enseña karate Shotokan tradicional a niños y adultos en Brighton y Westminster, Colorado. Escribe una columna mensual para The Brighton Buzz.
