Parece cámara lenta, ese momento en que lanzo una patada circular larga y alta y me doy cuenta, demasiado tarde, de que me pasé un poquito… Mi pie de apoyo pierde tracción y allá voy, primero volando y luego cayendo al piso con un golpe sordo. Toda la clase se detiene y todos me miran; algunos preguntan si estoy bien, mientras otros se ríen calladitos (o no tan calladitos) de mi percance. Me sacudo el polvo, me levanto y sigo entrenando, solo con el ego magullado (y quizás también el trasero).
Aunque hace tiempo que no me caigo así, ha habido muchísimas caídas. Cualquiera que haya entrenado artes marciales por un tiempo ha hecho algo por el estilo, cuando uno no logra lo que se había imaginado en la mente y piensa: “Oye, eso no salió exactamente como lo había planeado”. Pero está bien, eso es simplemente parte del proceso de entrenamiento: levántese y vuelva a intentarlo con más inteligencia.
De vez en cuando, algún alumno de Karate sigue mis pasos y cae al piso con tan poca gracia como yo a su edad; y aunque no quiero que nadie se caiga, sí me aseguro de felicitar a esa persona por intentarlo y por exigirse más allá de su zona de confort. Sé que el alumno que se levanta del piso no está frenado por el miedo al fracaso o al ridículo, y progresará mucho más rápido que la mayoría. Con eso en mente, les comenté a nuestros alumnos en clase que deben ser como la liga elástica, que solo sirve cuando se estira, aunque hacerlo la ponga bajo tensión. Para nosotros también es casi siempre inquietante salir (o que nos saquen) de nuestra zona de confort, pero así es como crecemos, así es como progresamos y alcanzamos metas nuevas y más altas. Es un proceso que debe repetirse continuamente a medida que avanzamos.
Por supuesto, esto es cierto en todos los aspectos de nuestra vida: hacer algo nuevo y diferente requiere valor. Sea o no artista marcial, pregúntese si hay algo *dentro de usted* que le impide alcanzar sus sueños. ¿Qué cosas le gustaría lograr? Si tuviera todos los recursos a su disposición, como tiempo, dinero y conocimiento. Si tuviera el éxito garantizado, ¿dónde podría estar en 3, 5 o 10 años? Porque si lo desea de verdad, nada lo detendrá. Obviamente no todo sale siempre como se planeó a lo largo del camino, pero mientras se levante y siga adelante, el fracaso es solo un hecho, no una persona.
Es gracias a esas caídas (o a pesar de ellas) que puedo decir que hubo muchísimas más veces en que las cosas salieron tal como las había planeado, o mejor. Así que fíjese metas, sea valiente, trabaje duro y sea resiliente. Eso es lo que le deseo.
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Sensei Willy Strohmeier fundó Colorado Karate Club en 2005 y desde entonces enseña karate Shotokan tradicional a niños y adultos en Brighton y Westminster, Colorado. Escribe una columna mensual para The Brighton Buzz.
