Estudiantes nuevos: su primera sesión introductoria es gratis
Colorado Karate Club
← Desde el escritorio del Sensei

3 razones por las que Cobra Kai deja mucho que desear

Por Sensei Willy Strohmeier · The Brighton Buzz, septiembre de 2024

Traducido del inglés. Publicado originalmente en The Brighton Buzz. Read this article in English

Yo tenía once años cuando salió la primera película de Karate Kid, en 1984. Mis hermanos y yo ya llevábamos seis o siete años practicando Karate con el Sensei Luis Chiock Wong, un hombre a quien admiro y respeto hasta el día de hoy. En ese sentido, la película me pareció entrañable simplemente por la mentoría que encarnaba el Sr. Miyagi, y que yo mismo encontré en mi propio Sensei.

Avancemos hasta 2018, cuando YouTube Red estrenó Cobra Kai, y yo estaba muy entusiasmado por retomar la historia de aquellos karatecas, ahora ya (más) viejos. Esta vez, sin embargo, fue una enorme decepción. Creo que los guionistas desaprovecharon la oportunidad de hacer algo grandioso y, en cambio, se conformaron con un entretenimiento barato y a veces de mal gusto.

Podría señalar un montón de cosas más de la serie que, como instructor de Karate, me dan vergüenza ajena, pero me voy a quedar con las tres principales:

Todos parecen ser una peor versión de lo que eran antes.

Una de las máximas de quien practica Karate-Do es "Buscar la perfección del carácter". En Cobra Kai, sin embargo, todos parecen haber empeorado con los años. Y no hablo solo de los villanos; LaRusso, Lawrence y sus alumnos suelen ser groseros y vengativos. Muy rara vez muestran cortesía, disciplina o dominio de sí mismos. Pareciera que aprender Karate los hizo peores en lugar de mejores. En el mundo real, un instructor de Karate es responsable del crecimiento personal de sus alumnos, no solo de su habilidad en el Karate. En la serie, el buen carácter parece ser algo secundario, si es que aparece.

Todo se resuelve peleando.

¿Se imagina si todos resolviéramos nuestros desacuerdos a patadas y puñetes? ¿En la escuela, en el trabajo, en el parque acuático o incluso en casa? Empezando por los "Senseis", siguiendo con sus alumnos y hasta las mamás, todos terminan peleando. En el mundo real, los artistas marciales son personas pacíficas que no necesitan demostrarle nada a nadie y que tienen suficiente seguridad en sí mismas para saber que alejarse siempre es la mejor opción. La violencia es el último recurso que queremos o necesitamos, porque sabemos que cuando la violencia se vuelve necesaria, nadie gana.

Ganar un torneo es LA meta más importante.

Igual que en la serie, los torneos de Karate deportivo pueden ser un asunto muy serio, y muchos dojos se enfocan en el entrenamiento para competencias como su objetivo principal. Lamentablemente, cuando ganar un trofeo se convierte en el objetivo más alto, muchos karatekas (y sus Senseis) pierden de vista el verdadero propósito de su entrenamiento. Como lo dijo el Sr. Miyagi: "Si Karate se usa para defender honor, defender vida, Karate significa algo. Si Karate se usa para defender trofeo de plástico y metal, Karate no significa nada".

No me malinterprete, todavía veo la serie, aunque se ha vuelto algo dolorosa de aguantar. Pero como instructor de Karate, y como fan de la primera película de Karate Kid, me habría encantado ver a Daniel LaRusso e incluso a Johnny Lawrence como nuevas versiones del Sr. Miyagi. Pero quizás eso es esperar demasiado de Netflix. En cuanto a mí, espero ser para mis alumnos lo que mi Sensei ha sido para mí: un mentor y un ejemplo extraordinario. Y quizás, algún día, pueda pasarle la antorcha a otra generación de extraordinarios instructores de Karate.

Lecciones como esta se viven en el tatami cada semana

Conozca nuestros programas para niños, jóvenes y adultos en nuestros dojos de Brighton y Westminster. Su primera sesión introductoria es gratis.

Sobre el autor

Sensei Willy Strohmeier fundó Colorado Karate Club en 2005 y desde entonces enseña karate Shotokan tradicional a niños y adultos en Brighton y Westminster, Colorado. Escribe una columna mensual para The Brighton Buzz.

¿Para quién es? *
Llamar CKCComenzar →